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Una de las primeras cuestiones que me planteo cuando me encuentro al frente de un proyecto empresarial y/o profesional es la doble pregunta Quién soy, quién dicen que soy. Muchos se sorprenderían del grado de conocimiento, de la imagen y percepción que los demás tienen de sus empresas, que en muchos casos difiere de la realidad.

Cuando uno analiza esta pregunta y encuentra disparidad en las dos respuestas, se produce una primera señal de alarma. En la empresa, en el negocio, algo está fallando: o  no existe una estrategia de comunicación o la que hay no funciona.

Una vez que tengo clara cuál es mi Misión empresarial y qué quiero comunicar –y todas las empresa lo tienen, explícita o implícitamente- es fundamental establecer una estrategia orientada a que la comunidad empresarial -clientes, proveedores, empleados y competidores-, den la misma respuesta a mi Quién soy, quién dicen que soy. Debemos tener claro que, como en la vida misma, sólo se proyectará “mi” imagen si consigo que se me vea como realmente quiero. ¿Cuántas veces nos encontramos con empresas que no saben trasladar sus verdaderos valores? Valores que en la mayor parte de los casos son los que realmente las diferencian de la competencia.

Y para ello, a mi me gusta empezar por una regla básica: trasladar lo que hago -sobre todo lo que hago realmente bien- y hacerlo a través de los canales y medios más eficaces, es decir, de los que saque más rendimiento. Con la segmentación actual del sector la cosa se complica y es necesario seleccionar las herramientas de comunicación -tradicional y 2.0- y marketing (bellow/above the line), que mejor se adapten a los objetivos.

En un entorno tan atomizado como éste, no podemos hacer la vista gorda con las redes sociales. Delimitar si estar o no estar, será otro de los frentes abiertos. Y un primer consejo para empezar: hacerlo siempre dando pequeños pasos y evaluando resultados, revisándolos en periodos a corto plazo.

En definitiva, favorecer la gestión de mi comunicación corporativa para mostrar quién realmente soy o quién realmente quiero ser. Porque si soy bueno, ¿por qué no lo voy a contar?