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Lo necesita, seguro, porque todo es comunicable, y este concepto es aplicable a todas las empresas, independientemente de su facturación y plantilla. El fin último de la comunicación empresarial o corporativa es crear y proyectar una imagen positiva de la organización, para lo que es fundamental darse a conocer previamente.

Hoy en día todas las empresas están expuestas constantemente. Con mayor o menor presencia, su empresa tendrá una web, un blog, o tendrá trabajadores que lo usan y de forma directa o indirecta, consciente o inconscientemente, se convertirán en prescriptores de una marca.

Hoy ya no importa cuál es nuestro escaparate, sino dónde está situado para llegar a un mayor número de personas.Y para encontrar ese buen emplazamiento es fundamental tener a alguien que se especialice en gestionar la comunicación.

Si se pregunta, cómo voy a rentabilizar la inversión en un profesional especializado en Comunicación o en la contratación de este servicio, le diré que lo hará, y que sin excesos, siempre hay retorno.

Para ello es fundamental plantear unos objetivos concretos, realistas y bien definidos. Para dar a conocer mi producto o servicio y generar demanda, necesito una buena gestión de la comunicación, sin menospreciar que, con casi total probabilidad, mi competencia ya lo estará haciendo.

La comunicación es la herramienta más importante del management moderno, porque gestiona los intangibles de las empresa –la identidad corporativa, el branding y la imagen-, claves para generar valor añadido y rentabilizar la estrategia empresarial

 

Saber comunicar implica un conocimiento a ciegas de los medios de comunicación y una correcta planificación. El profesional de la Comunicación, conocedor de los aspectos positivos de la empresa, sabrá satisfacer, con credibilidad, las necesidades informativas de los periodistas.

En los tiempos difíciles que vive el Periodismo, con plantillas y papel cada vez más reducidos, el concepto de nota de prensa renace y huye del sedentarismo informativo. Las relaciones con los periodistas se intensifican, al margen de las grandes inversiones publicitarias, generando un clima de opinión y de información constante que supone una mayor rentabilidad en el medio a largo plazo que la publicidad convencional.